De dónde sale cada predicción
No se escriben a ojo. Cada noche se calculan las posiciones reales del cielo del día siguiente —en qué signo está la Luna y en qué fase, qué planetas cambian de signo, cuáles están retrógrados— y esas son las que dan pie a cada texto.
El cálculo se hace en esta misma web, con los algoritmos de Meeus para el Sol y la Luna y los elementos orbitales del JPL para el resto. Puedes ver los números en bruto, sin pasar por el horóscopo.
Eso explica por qué dos días seguidos no se parecen. La Luna cambia de signo cada dos días y medio, y ese cambio mueve el tono de las doce predicciones a la vez: no es que a doce signos les pase lo mismo, es que el mismo cielo les llega de forma distinta a cada uno.
Los planetas lentos hacen lo contrario. Un retrógrado de Mercurio dura tres semanas y se nota como fondo, no como noticia: aparece en las predicciones de esos días como algo que conviene revisar antes de firmar, no como un suceso de una mañana.