Qué cambia entre el diario, el semanal y el mensual
No son el mismo texto recortado. El diario se apoya en dónde está la Luna ese día, que cambia de signo cada dos días y medio. El semanal mira las fases y los cambios de signo de la semana. El mensual va a lo lento: los ingresos del Sol y de los planetas, y los retrógrados que empiezan o acaban.
Por eso el mensual no adelanta lo que dirá el diario, y leer los tres no es leer tres veces lo mismo.
Hay una cuarta escala, el anual, que se publica el 31 de diciembre y mira los tránsitos largos: los ingresos de Júpiter y Saturno, que duran meses, y los eclipses del año. Ese no sirve para planear un martes, sirve para entender por qué un trimestre entero pesa.
La regla práctica es sencilla: cuanto más lejos mira la lectura, más lento es el planeta en que se apoya, y menos sirve para decidir algo hoy.